Estas nuevas instalaciones están diseñadas específicamente para niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y otras condiciones que requieren un entorno de calma y baja estimulación sensorial durante los procedimientos médicos. El objetivo es reducir el estrés y facilitar la experiencia de los pacientes neurodivergentes y sus familias.
Además de la adecuación del box, el hospital sumó cartelería con sistema Braille, garantizando una mayor autonomía y accesibilidad para personas con discapacidad visual.
Esta iniciativa refleja el eje de gestión de un hospital más empático y adaptado a las necesidades de toda la comunidad. La dirección del nosocomio destacó que este avance fue posible gracias al trabajo conjunto entre el equipo directivo, el personal del Laboratorio Central y la valiosa colaboración de vecinos e instituciones locales comprometidos con la inclusión.
“Seguimos construyendo espacios más humanos. No se trata solo de tecnología, sino de cómo recibimos y acompañamos a cada paciente en su singularidad", expresó la directora del hospital, Susana Marezi.